La reacción que hemos visto de algunos sectores no puede ser menos asombrosa: irse lanza en ristre contra el último acuerdo divulgado desde La Habana, en virtud del cual se establece un sistema para incorporar al derecho interno los acuerdos de paz a que se llegue, no deja de causar estupor.
Pues, o bien no han entendido lo que allí se pactó, o simplemente no quieren entenderlo. ¿Qué es lo que allí se pactó? En el fondo algo muy simple, pero fundamental para darle estabilidad en el tiempo a lo que se acuerde en La Habana: que los acuerdos de paz a que se llegue no se entienden como un tratado, por no ser firmados entre Estados, como había propuesto equivocadamente el Fiscal saliente, sino como un acuerdo especial de los que permiten los acuerdos...