Durante el gobierno del doctor Guillermo León Valencia, segundo presidente del Frente Nacional, en un acuerdo con los cabecillas de la violencia política, se nombraron algunos bandidos arrepentidos en cargos oficiales, sin cumplir los más mínimos requisitos de preparación para sus cargos.
Recuerdo que a “Arracacho”, famoso bandolero liberal del Occidente, lo nombraron alcalde de San Jerónimo, pero el cargo no lo mejoró. Lo conocí como un campesino ignorante y arrepentido.
Una vez lo citaron de la Secretaría de Gobierno a una reunión en el Palacio de Calibío y Arracacho respondió en un telegrama: “Señor secretario, no puedo asistir reunión porque tengo el carriel rompido”.
Con el anuncio del proceso de canonización de monseñor Miguel Ángel Builes...