Estimado presidente Xi: es buena señal, dicen diplomáticos españoles, que nos haga una visita de Estado la semana próxima. Se encontrará con un país que ha superado la emergencia financiera. Poco que ver con el que recibió hace siete años al primer ministro chino Li Keqiang. Entonces se comprometieron ustedes a seguir comprando deuda española. Eso no se olvida, y posiblemente contribuya a que este Gobierno, como los anteriores, evite cualquier tema que su delegación prefiera no abordar.
No tiene usted previsto comparecer ante los medios. Es una lástima, porque ya es hora de que la segunda economía mundial salga del plasma. Significaría mucho que dejaran de escudarse en su holgada posición financiera, esa que hace que los políticos occidentales...