“Que no panda el cúnico”, clamaba ayer el prócer embutido en un disfraz del Chavo del Ocho. Emulando al genial actor mexicano Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito” para más señas, prosiguió con su discurso tras conocer que, por un puñado de votos, eso sí, la mayoría de colombianos decidieron invalidar los tratos del Gobierno con la narcoguerrilla de las Farc: “Se me chispoteó. Fue sin querer queriendo”, añadió y se fue por donde vino con el rabo entre las piernas y sin mencionar en ningún momento la posibilidad de renunciar al cargo. A pesar de que hace unos días el jefe negociador de Juan Manuel Santos en La Habana, mi tocayo Humberto De la Calle, reconocía en una entrevista a BBC Mundo que el triunfo del “No” supondría enterrar los acuerdos...