Dentro de la dramática crisis que atraviesa la economía venezolana cabe preguntarse cómo actuará China para sacarle las castañas del fuego, en esta difícil hora, a quien por varios lustros ha sido el más incondicional socio energético de los asiáticos en el continente. Con las elecciones parlamentarias de Venezuela a la vuelta de la esquina y el gobierno revolucionario debilitado y en una barrena de impopularidad indetenible, un nuevo préstamo millonario de Beijing a Caracas se encuentra sobre el tapete.
La fórmula de aporte de fondos de financiamiento atados a importaciones chinas, lo que siempre ha sido la tónica, por diseño, de los empréstitos chinos, pudieran permitir aliviar algo -quién sabe- el atroz desabastecimiento alimentario que aqueja...