Una fiesta. Una fiesta llena de alegría auténtica. Jóvenes de todo el mundo caminando y bailando por las calles, cantando, alzando banderas, pancartas, intercambiando recuerdos del propio país. Una fiesta donde sobresalieron la fraternidad y la solidaridad y donde estuvieron ausentes el alcohol, las drogas o las peleas callejeras. Ese fue el escenario de la Jornada Mundial de la Juventud que se realizó en Cracovia del 27 al 31 de julio pasados.
¿Los invitados? jóvenes convencidos de que la vida cristiana es la mejor aventura, la opción más hermosa (aunque no exenta de tropezones, tentaciones, y traiciones como las que el mismo Jesús experimentó) ¿El motivo? un encuentro con el Papa Francisco ¿El número? Un millón y medio de chicos y chicas ¿los...