Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Que Abelardo sea presidente

hace 4 horas
bookmark
  • Que Abelardo sea presidente

Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

Me ha sorprendido cómo estas últimas semanas, en el furor de la segunda vuelta, con aparente normalidad, muchos sectores de opinión decidieron graduar a la fórmula de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo de fascistas. Sin matices. ¿Se sentirá en Teusaquillo una brisa fresca como la que había en Berlín en el otoño de 1933?

Antes pensaba que era únicamente Petro, que nunca ha tenido pena de llamar nazi a todo lo que no le gusta, pero ahora se han extendido las acrobacias de muchos para justificar “votar por Cepeda, no por Petro” hasta caer masivamente en el reductio ad Hitlerum: la mediocridad argumentativa de reducir el fenómeno de Abelardo al fascismo, mientras siguen haciéndose de la vista gorda frente a los riesgos que entraña para la democracia liberal colombiana la continuidad de un proyecto que ha demostrado un total desprecio por los límites que la Constitución impone al poder presidencial. Un proyecto que entraría en sus segundos cuatro años con capacidad de lograr mayorías en las altas cortes o en el Banco de la República, y que gobernaría con cada vez menos contrapesos para imponerle su versión estatista y personalista del poder al sector productivo y a los demás poderes políticos.

Incluso asumiendo la idea (que no comparto) de que lo que representa Abelardo fuera comparable, no entiendo cómo tantas personas pueden igualar la certeza de la profundización del proyecto actual, que ya nos demostró que no tiene reparos en socavar las instituciones democráticas, con las dudas sobre uno nuevo: no es equivalente la capacidad de hacer daño de un segundo acto.

Pues bien, cuando usted lea esta columna el domingo, si no estoy a punto de salir a hacerlo, lo más probable es que ya le haya puesto con decisión la raya al “Tigre”, con el deseo de enterarme de que al menos el 50%+1 del país hizo lo mismo antes de que se acabe el día.

Lo hago con gran ilusión de que no triunfe la iniciativa que considero decididamente peor. La del movimiento que ante la derrota no dudó en desconocer el resultado electoral, y que desde la Presidencia se ha dedicado a sembrar dudas sobre lo que pase hoy. La que aparecía en los computadores de Raúl Reyes y que nunca ha mostrado más que pequeñas objeciones de forma, nunca de fondo, frente al chavismo en Venezuela y a movimientos afines. La que ha mostrado total complacencia (y más de una vez afinidad) con los grupos ilegales que han asediado a Colombia, la que saca votaciones de más del 95% (que hasta Kim Jong Un se soñaría) en muchas zonas azotadas por el conflicto, la misma por la que alias Calarcá y sus afines presionan a votar. La que representa un movimiento político que deja las finanzas del Estado destrozadas, que tuvo tantos escándalos de corrupción que la atención sobre ellos se diluyó, que marchitó la dignidad presidencial y que nos deja con un crecimiento mediocre y la inversión en mínimos históricos. Pero, sobre todo, una opción cuyo objetivo final es la perpetuación y cooptación del poder por encima de cualquier contrapeso diseñado por nuestras instituciones democráticas, una opción para la que el fin ideológico justifica los medios.

Creo, además, que Abelardo, desde su campaña, ha demostrado entender la lógica del mundo actual y saber ejercer el poder en medio del caos y antipolítica que tiene en crisis a los sistemas democráticos tradicionales en todo el mundo.

Espero que este domingo Abelardo de la Espriella sea el próximo presidente de Colombia, y que nos sorprenda positivamente a todos.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD