Lo sucedido en San Vicente de Chucurí es una clara advertencia al gobierno de turno de lo que hemos venido diciendo: el negociado de La Habana con los asesinos de las farc, puede ser el inicio de un nuevo ciclo de perturbación social. Es claro: mas del 85 % de los colombianos repudiamos a los narcoterroristas y sus amigotes, quienes posan de pacifistas mientras usufructúan lo que producimos los que trabajamos en el sistema capitalista que ellos quieren destruir, para convertirse en una nueva clase corrupta de relevo. Ahí está Venezuela de ejemplo. Aumenta el rechazo ciudadano cuando el cura Camilo, un burgués chapineruno que decidió asesinar soldados, hijos del mismo pueblo que el ELN dice defender, se promueve y ensalza como paradigma de...