Los biólogos y los demás estudiosos de la fauna americana están emocionados ante un hecho histórico e inusual: en las montañas de Tucson, Arizona, Estados Unidos, apareció un jaguar musculoso e inquieto. Quedó registrado en las cámaras-trampa de los protectores de fauna de la zona.
Desde mediados del siglo pasado no se registraba un hecho de esta “sorprendente naturaleza”. El territorio habitual de los jaguares llegaba hasta los bordes de aquella nación, pero el rango actual ha encogido sus áreas de tránsito a las selvas chiapanecas, en México. A lo sumo, son vistos en Sonora, al extremo norte.
Me llama la atención cómo el Washington Post y National Geographic registran la conmoción y la maravilla que significa para la sociedad estadounidense...