Las enormes manifestaciones de esta semana prueban varias cosas: una, que a pesar de los esfuerzos del régimen y de los medios enmermelados por ocultar hechos incómodos para el Gobierno, en estos tiempos resulta imposible. Las noticias corren por las redes sociales y, al final, los medios no tienen alternativa distinta a registrarlas. Como el Gobierno y la Corte negaron la financiación pública para el no, ese debe ser el camino para difundir las ideas sobre el plebiscito.
Dos, la calle no es exclusiva de la izquierda. Estas manifestaciones y las de hace algunas semanas, prueban que la gente del común, con la motivación suficiente, está dispuesta a salir y tomarse las ciudades. Si los medios tradicionales fueron fundamentales en las famosas marchas...