Nuestra obesidad no se debe solo a las gaseosas y demás bebidas azucaradas, pero estas no pueden escurrir el bulto.
El gravamen de 300 pesos litro que propone el gobierno, independiente de todas las conjeturas y mentiras que comenzaron a invadir las redes sociales tan polarizadas, y de la intención real del Minhacienda, es más que justificado.
¿Que con eso no se reducirá el consumo? Probablemente, como no se ha reducido la delincuencia por llenarnos de cárceles ni la accidentalidad por ampliar las vías.
Si se aprovecha el mensaje (las gaseosas son caras porque engordan si no se toman con suma moderación) podría ayudar más que el precio.
Basta ir a una tienda escolar para ver el tipo de productos que venden y entender que nuestro problema es cultural...