Dice un proverbio sueco que “el gobierno debe ser como el estómago, si no duele, ni molesta, es porque está trabajando bien.”
Claro que no estamos en Suecia, ni podemos tener una vida tranquila sin malestares estomacales, si por el gobierno fuera. Pero no es solo el Ejecutivo la causa de nuestros problemas, para no echarle la culpa de todo al insondable presidente Santos.
En Colombia tenemos problemas en todas las ramas del poder público.
El poder Judicial, con unos magistrados y o fiscales, acusados de recibir sobornos para modificar fallos o demorarlos, o por tomar decisiones políticas en detenciones injustas, hasta el extremo de que se mencione por las redes y los medios sobre “la mafia de las togas”.
El poder Legislativo con varios parlamentarios,...