<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

El día de los tíos y las tías

Es injusto que siendo la tía la que cuida el niño cuando la mamá está cansada de lidiar con las desventuras maternales, no reciba nada a cambio.

19 de julio de 2023
bookmark
  • El día de los tíos y las tías

Por Dany Alejandro Hoyos Sucerquia - @AlegandroHoyos

Existe el día de la madre, del padre, del trabajo, hasta del árbol, pero como es posible que en la creatividad comercial actual no haya un día del tío o la tía. No es un reclamo menor. Los tíos somos causantes de gran parte del PIB pues hacemos las compras para los sobrinos en cualquier época del año. Dichas prácticas no son el único argumento. El carácter económico, aunque fundamental, no es el único y se refuerza con el argumento emotivo que viene a continuación.

Es importante para el bienestar de una sociedad reconocer los esfuerzos de las personas y destacarlos con justicia. Es injusto que siendo la tía la que cuida el niño cuando la mamá está cansada de lidiar con las desventuras maternales, no reciba nada a cambio. La tía, que estuvo pendiente de las semanas de gestación, de los pañales, el tetero, la cama cuna; que compartió igual que la madre la angustia de las primeras contracciones; ella, quien muchas veces, estuvo más pendiente que el mismo padre de la criatura, solo recibe un simple gracias o peor le etiquetan una nueva responsabilidad: ser la madrina.

Son los tíos quienes emocionados organizan el Baby shower, — actividad posmoderna americana que consiste en recibir los regalos para el sobrino, sobrina o sobrine — cuidan, reclaman y refunfuñan cuando el presente no está acorde con lo esperado. “Mirá esto que trajo Marcela para el niño, ¡chichipata, cuidaito se quiebra!”

Si traemos a colación una practica más moderna, son los tíos los primeros que conocen el sexo del bebé y tienen que organizar de manera creativa la forma de contárselo a los padres, que va desde un papelito rosado o azul, hasta contratar un avión para que surque los cielos con la pintura correspondiente a la noticia. A este paso vamos a llegar a celebrar la fecundación y seremos citados para ver como los padres procrean, tal y como lo hacían en las cortes francesas. Me imagino la invitación: “Te invito a mi procreación que se llevará a cabo en Motivos, cabaña 5. Entre las 6 y las 8 pm. 5 minutos máximo. No faltes”.

Por otro lado, los tíos, son claves en los procesos de educación no formal que tiene el neonato hasta su la adultez: enseñan a caerse, a subirse a un palo, a montar en bicicleta, a nadar, conquistar, tomar aguardiente, ron, cerveza; les enseñan a bailar con coreografías cada diciembre; los llevan al estadio a sufrir por un equipo de fútbol; son cómplices, alcahuetas, promotores del desastre, formadores, y en infinidad de casos, reemplazos paternos y maternos.

La relación con nuestros tíos es indefinible, no contempla estándares. ¿Es innecesaria? No, jamás. Triste vida de aquel que no tuvo tíos. Ustedes que deben estar recordando a los suyos, ¿no les parece pertinente crear un día de los tíos? Lo digo, porque hace una semana tuve un nuevo sobrino y esto tiene que ser recompensado de alguna manera. Fenalco, mostrame de qué estás hecha.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

Acepto el tratamiento y uso del dato Personal por parte del Grupo EL COLOMBIANO*