Por HILLARY ROSNERredaccion@elcolombiano.com.co
Detrás de una puerta cerrada en la planta baja de un nuevo centro científico de la Universidad de Colorado en Boulder, un laboratorio equipado con pisos de concreto reforzados está oscuro y vacío, como un comedor para un huésped que nunca llegó. En este caso, el invitado que no llegó es una máquina de 12 millones de dólares que es vital para hacer frente al calentamiento global.
La máquina, un espectrómetro de masas de aceleración de alta precisión, utiliza la física nuclear para detectar la presencia de un isótopo de carbono escaso y pesado. Permite a los científicos distinguir las emisiones de combustibles fósiles de todas las otras fuentes de dióxido de carbono en la atmósfera, información que...