Esta semana se está llevando a cabo la COP15 en Montreal, la reunión mundial más importante en temas de biodiversidad y que congrega a gobiernos de todos los países para lograr acuerdos sobre cómo parar la destrucción de la naturaleza. Esta conferencia, complementaria a la COP27 de cambio climático que se celebró en Egipto el mes pasado, no genera tanta cobertura mediática, pero es igual de relevante e importante. Así como el planeta enfrenta una crisis climática sin precedentes, también existe una crisis global de la naturaleza que está poniendo en riesgo a especies y ecosistemas de los cuales depende la mitad del producto interno bruto mundial o cerca de 42 trillones de dólares, según el Foro Económico Mundial.
Las propuestas que van a discutir los negociadores internacionales en la COP15 son diversas y persiguen cerca de 20 objetivos para reducir el uso de pesticidas, gestionar las especies invasoras, reformar o eliminar subsidios que tienen efectos nocivos sobre el medio ambiente, y aumentar el financiamiento para la protección de la naturaleza tanto de fuentes públicas como privadas. Es muy importante que los acuerdos que se logren al concluir las negociaciones este 19 de diciembre, no solamente sean ambiciosos sino que se puedan implementar en el corto plazo, pues solo así se puede avanzar en hacerle frente a las cinco grandes fuentes de crisis de la naturaleza: el cambio en el uso de la tierra y los océanos, la sobreexplotación de recursos naturales, el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras, así como sus causas subyacentes, que incluyen el consumo y la producción no sostenibles.
Al igual que en la COP27 de cambio climático, es urgente que se llegue a acuerdos sobre cómo financiar la protección de la biodiversidad, incluido cuál será el apoyo de las economías más avanzadas a los países en vía de desarrollo. También es importante tomar decisiones sobre el acceso a, y la distribución de, beneficios económicos derivados del uso de datos de recursos genéticos entre los usuarios, como empresas de biotecnología, y los países ricos, en cuanto a la biodiversidad que aportan estos datos.
Finalmente, una de las propuestas más discutidas y respaldadas en la COP15 es un pacto global para declarar como áreas protegidas el 30 por ciento de la superficie terrestre y el área marina al año 2030. Esta aspiración, denominada “30x30”, sería un gran logro para el planeta y para seguir avanzando en la preservación de sus ecosistemas. Colombia puede sacar pecho antes de que se termine la COP15, pues esta meta se cumplió en junio de este año gracias a los esfuerzos de varios ministerios y agencias gubernamentales lideradas por el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, el cual declaró 4 nuevas áreas marinas protegidas en el marco de la Conferencia de los Océanos de las Naciones Unidas celebrada en Lisboa, Portugal. Con esta declaratoria, el país alcanzó la meta del “30x30” 8 años antes de lo previsto y se convirtió en un referente mundial en la protección de ecosistemas y especies vitales .
*Miembro Distinguido Visitante del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia en Nueva York