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Lina María Múnera Gutiérrez
Columnista

Lina María Múnera Gutiérrez

Publicado el 12 de diciembre de 2021

El paleolítico del siglo XXI

El ser humano ha sido nómada por más de tres millones de años, pero fue el paleolítico el periodo de la prehistoria que describió esa actitud, el que marcó y definió a ese hombre que no tenía un lugar fijo donde vivir, sino que se iba moviendo de un lugar a otro de acuerdo con sus necesidades.

Más de dos décadas después de haber empezado el siglo XXI y en medio de una pandemia que no termina, muchos países quieren captar a los herederos de esa forma de vida, a los nómadas digitales. Hombres y mujeres que utilizan internet para trabajar de forma remota, que viajan con frecuencia y cuya única necesidad es tener acceso a una señal wifi.

Para atraerlos, distintos gobiernos están ofreciendo visas de corta estancia que permiten trabajar por un tiempo determinado, generalmente uno o dos años, y atractivas ofertas, como exención de impuestos, entre otras. Todo para captar los ingresos que antes les dejaba el turismo, pero que ahora, tras las medidas que hubo que tomar a causa del covid, se han visto drásticamente reducidos. Desde islas, como Barbados, Bali o Mauricio, pasando por países latinoamericanos, como Costa Rica o México, hasta otros más distantes, como Croacia, Islandia, Portugal o Dubái. Pero la joya de la corona tal vez sea Grecia, que lanzó este año una campaña potente con el eslogan “¿Si puede trabajar desde cualquier lugar, por qué no trabaja desde Grecia?”. Los cálculos en este país, según el Greek Reporter, indican que cien mil nómadas digitales generan anualmente lo mismo que 2,5 millones de turistas. Muy atractivo para el gobierno griego, pero más para aquellos que se preguntan por qué hay que esperar a jubilarse para vivir una experiencia semejante, en la que se conjugan historia, paisajes, cultura e ingresos.

Un dato curioso: este mundo flexible y sin ataduras, en el que los países ofrecen visas para atraer trabajadores remotos, ya lo había pronosticado hace veinte años el tecnólogo japonés Tsugio Makimoto en su libro Nómada digital. Su teoría era que el trabajo remoto iba a forzar a las naciones a competir por los ciudadanos y que el nomadismo digital generaría un declive en el materialismo y el nacionalismo. Sonaba utópico, pero el momento nos está demostrando que no estaba nada alejado de la realidad.

Si el paso del paleolítico nómada al neolítico sedentario fue una etapa revolucionaria en la historia de la humanidad, podemos tener muchas esperanzas en este momento que combina una condición del pasado con el presente más vanguardista. O la necesidad de muchos países con el deseo tan humano de conocer y aprender, de soltar amarras, de querer descubrir 

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