Si el Espíritu Santo no se opone, el papa Francisco, en su fugaz visita a Medellín, reencarnará en un mosaico de 50 metros cuadrados que será levantado en un muro en las afueras del Hogar Juvenil San José, cerca del parque Obrero, en Boston.
La obra marcha viento en popa desde que el arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón, le otorgara el “imprimatur”. Monseñor Armando Santamaría, director del centenario Hogar, cedió un muro exterior que ocuparán 91.872 pequeñas baldosas de cristal. Tomadas de la mano, ese mundo de teselas en blanco y negro mostrarán el rostro sonriente del gaucho que tiene “patasarriba” la iglesia de Pedro.
Por su labor en favor de la infancia maltratada, el Vaticano escogió el Hogar que acoge cerca de 1.200 huérfanos que lo tienen...