Con motivo del cuarto centenario de la muerte de Cervantes, que se conmemora exactamente hoy, 23 de abril, el padre Nicanor me invitó a una de sus “veladas literarias”. Es una vieja costumbre con la que rinde homenaje a los autores de su predilección en alguna fecha conmemorativa. Mariengracia, él y yo nos reunimos para leer en voz alta algunas páginas del escritor que nos congrega. La lectora suele ser la sobrina, que tiene una bella voz y lee con el sabor y la dulce entonación de la admirada Aura López, cuyas lecturas por la radio uno nunca olvida.
-Hoy no vamos a leer apartes del Quijote, mis queridos sobrinos, sino de la última novela de don Miguel, “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, que supongo que tú, despistado sobrino, como muchos...