Cintillo de indicadores económicos Colombia

Cargando...

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

El Tigre desde Barranquilla

Lo que arranca el 7 de agosto puede ser el experimento contrario: después de más de un siglo, el Ejecutivo volverá a mirar el país desde la Costa. La población se corrió hacia el Caribe hace rato y el poder político apenas empieza a seguirla.

hace 1 hora
bookmark
  • El Tigre desde Barranquilla

Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

“Fíjate tú esto: el último presidente costeño lo tuvimos hace 131 años, fue Rafael Núñez”, decía el candidato Abelardo de la Espriella en una entrevista en SEMANA, en noviembre del año pasado, a propósito de la relectura de la biografía de Núñez escrita por Indalecio Liévano Aguirre. “(...) Al presidente Núñez lo trataron casi tan mal como a mí. Y releyendo ese libro, encuentro que le decían el Tigre del Cabrero. (...) Entonces, fíjate tú, costeño, vilipendiado y atacado, y hoy recordado por la historia como el gran creador y gestor de la Constitución de 1886. Y, además, le decían el Tigre, como a mí, pero de El Cabrero, porque despachaba desde El Cabrero, en Cartagena. Él no despachaba desde Bogotá.”

De pronto no debería sorprender tanto que ahora el presidente electo proponga que Barranquilla sea capital alterna y sede de gobierno de Colombia, ni las muchas señales de preponderancia de la Costa Caribe, tanto en la representación en el gabinete como, seguramente, en buena parte de lo que hará este gobierno.

Pero vale la pena recordar lo que hubo entre el paso del Tigre de Cartagena y la llegada, más de un siglo después, de un Tigre que despachará desde Barranquilla: una subrepresentación de la Costa Caribe en el poder ejecutivo durante la mayor parte de los siglos XX y XXI, al igual que en buena parte de la tecnocracia, y las consecuencias que eso ha tenido.

La ha documentado extraordinariamente Adolfo Meisel, probablemente la persona que más ha estudiado el tema. Desde la muerte de Núñez, en 1894, ningún costeño había sido elegido presidente, con el matiz de Gustavo Petro, nacido en Córdoba pero criado en Zipaquirá. De los 35 presidentes del siglo XX, 11 nacieron en Bogotá, 6 en Antioquia y 6 en Tolima. Ninguno en la región Caribe. De los 702 ministros del mismo periodo, 90 fueron costeños: el 13 %, en una región donde hoy vive casi uno de cada cuatro colombianos.

Esa ausencia tuvo costos. Las investigaciones de Meisel exponen una correlación entre la participación en los gabinetes y el desarrollo de los departamentos, y la explican: quienes dirigieron la política económica del siglo XX tendieron a favorecer los intereses del interior del país. El auge cafetero les entregó la primacía política a los Andes, y allí se concentró la inversión en ferrocarriles, carreteras y demás infraestructura. El propio café golpeó por otra vía: al revaluar el peso les restó competitividad a las exportaciones costeñas, la llamada “enfermedad holandesa”, y entre 1905 y 1950, mientras las del país crecían al 4,9% anual, las de la Costa caían. Barranquilla, que en 1922 embarcaba el 57% de las exportaciones colombianas, cayó al 24% en 1950, desplazada por Buenaventura cuando esa misma infraestructura acercó el café al Pacífico.

La exclusión se volvió un círculo vicioso que se hace sentir hasta hoy: menos poder, menos inversión, más rezago y aún menos poder. La región entró al siglo XXI como la más pobre del país.

Lo que arranca el 7 de agosto puede ser el experimento contrario: después de más de un siglo, el Ejecutivo volverá a mirar el país desde la Costa. La población se corrió hacia el Caribe hace rato y el poder político apenas empieza a seguirla. Falta saber si también lo hará la economía.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD