Alguna vez, conversando con el padre Nicanor, mi tío, me lamentaba yo de que en los mandamientos de la ley de Dios no existiera uno que hiciera referencia a la responsabilidad del ser humano en el cuidado y defensa de la naturaleza.
-Es cierto, hijo, que en el catecismo del padre Astete, que aprendimos de niños, no se hablaba de ecología ni de medio ambiente. Era impensable en el siglo XVI, cuando vivió el padre Astete, y así fue por años, por siglos. Es lamentable, pero no existía en la formación religiosa una expresa preocupación al respecto. Tal vez, apurando mucho los conceptos, en el quinto mandamiento se podía incluir una responsabilidad moral frente a los seres vivos.
-No matar, entonces, no sería solo no quitar la vida a otro ser humano,...