Don Marco Fidel Suárez, fuera de haber sido presidente de los colombianos y elocuente parlamentario, fue un excelso académico y maestro en el arte de escribir el castellano.
Cierto día, por hacerle el favor a su empleada del servicio, le escribió una carta para la familia de ella y al terminar, don Marco le pregunta.
--Bueno Filomena, cómo quiere que terminemos su carta, ¿Qué le agrego?
--Bueno, don Marco, póngales que perdonen la mala letra y la ortografía.
Algunos periodistas y otros columnistas se han empeñado en combatir a quienes están organizando la marcha para hoy, trece de diciembre, diciéndole sí a la paz, pero sin impunidad, porque no parece muy justo que cinco mil narco bandidos hagan arrodillar a cuarenta y cinco millones de colombianos,...