Seguís siendo un espejismo, uno quisiera quererte aún más, desearía que te vistas siempre con estos cielos de postal, que tu belleza diáfana no esconda el veneno de tu aire, que tu calma aparente no oculte la ansiedad de maltratar que permea tu alma, así, como te ves por estos días, resulta imposible no quererte, ahora que el reloj parece andar sin prisa, ahora que el tiempo se desliza perezoso en medio de esta intensa canícula y ese azul dibuja mejor tu mirada, te quiero así, con tu serena apariencia, sin el ruido que han construido a tu alrededor el mercadeo y los políticos, postulándote y nombrándote con alias que no has querido llevar o que no eres; esta aparente quietud invita a la lectura.
Recibo un pequeño libro que dice en su portada...