Por Kaya Gencredaccion@elcolombiano.com.co
La gente había dicho que este sería el Año Nuevo de la piyama en Estambul. Nos quedaríamos en casa, pasaríamos el rato con los amigos, nos mantendríamos lejos de los espacios públicos. Esperaba una noche acogedora, lejos de las multitudes y las celebraciones, iba a ir a una fiesta en una casa en el lado anatoliano de la ciudad. Las reuniones públicas en las plazas parecían aburridas en la televisión: pequeñas multitudes de hombres fumando frente a las cámaras, mojados y fríos bajo una lluvia incesante.
Llegó la medianoche, y luego llegó la noticia: dos hombres armados disfrazados de Papá Noel habían entrado en un club nocturno junto al mar en el lado europeo y masacrado a al menos 39 personas en pocos...