Ser estudiante de universidad pública pareciera ser un pecado en Colombia. El imaginario colectivo que existe alrededor de estos alumnos es deplorable. Según la gente son “tira piedra”, “capuchos”, “guerrillos” y “revolucionarios”.
Lamento corregir a todas aquellas mentes que ya han codificado este tipo de comentarios y generalizan.
No se puede negar que existen movimientos estudiantiles que se manifiestan por medio del accionar violento para exigir derechos, pero los actos de algunos no son el reflejo de la totalidad de los integrantes de la comunidad universitaria.
Cuánta incoherencia seremos capaces de acumular en nuestro país, cuando creemos que solo por medio de la violencia lograremos solucionar los conflictos que nos afectan a todos. Estamos...