Hay que hablar de las fotodetecciones que, como una jauría de perros rabiosos husmeando a los ciudadanos, han desatado las administraciones municipales por medio de las secretarías de Movilidad. Que parecen felices explotando sin escrúpulos una mina de plata que les cayó del cielo. Con la aprobación de las alcaldías, con la cabeza agachada de los concejos y de los organismos de control, contando además con el aval de un gobierno central que, ante los desafueros de la administración pública, simplemente esconde como el avestruz la cabeza en la arena de una corrupción rampante.
Según datos publicados en El Colombiano, el pasado miércoles (p. 15), “1.854 infracciones son detectadas en promedio cada día en Medellín a través de las cámaras de fotomultas”....