Muy pocos analistas políticos se atreven a cuestionar la idea de que Donald Trump, como político candidato del gran y viejo Partido Republicano, es una creación de los medios. Y –no me malinterpreten- esto no quiere decir que sea el resultado de un proceso conspirativo en el que los mass media crearon y pusieron en el escenario a su títere. No. Lo que pretendo exponer, aunque quizá muchos de ustedes ya lo saben, es que el bufón racista y machista que hoy tiene contra las cuerdas al establecimiento conservador no estaría donde está si su país no fuera un ávido consumidor de espectáculo chatarra.
The Donald, como ridículamente se hace llamar desde la década de 1980 y como, incluso, se refiere a sí mismo usando la detestable tercera persona, es...