El 27 de junio de 1989, los ministros de Relaciones Exteriores de Austria, Alois Mock, y Hungría, Gyula Horn, equipados con tijeras especiales para cortar metales, se reunieron en la frontera común y procedieron a cortar la malla de alambre de púas que impedía el tránsito entre los dos países. La ceremonia simbólica estaba destinada a oficializar ante la opinión mundial la decisión que el gobierno reformista de Hungría había adoptado el 2 de mayo y que estaba implementando desde entonces: desmantelar en su totalidad la barrera electrificada de 240 kilómetros de longitud en la frontera con Austria. Esa decisión había recibido el visto bueno del líder soviético, Mijaíl Gorbachov.
Además de abrir su frontera con un país occidental, el gobierno...