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Gobierno y gerencia

Sin gobiernos efectivos es imposible construir confianza. Los gobernantes entrantes deben recordar que sus resultados hablarán por ellos.

05 de noviembre de 2023
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  • Gobierno y gerencia

* Director de Comfama.

Querido Gabriel,

La buena gerencia es un recurso escaso. En eso pensaba el domingo pasado con los resultados de las elecciones regionales que, de alguna manera, generaron cierto “frescor” porque traen balance al actual gobierno nacional y un cambio frente a la noche oscura en la Alcaldía. En medio de las euforias de unos y las tusas de otros recordé que Fukuyama, en su libro La democracia y sus desencantados dice que en la democracia liberal se habla mucho del tamaño y el alcance del Estado, pero poco de su calidad, de su capacidad para mejorar la vida de las personas. ¿Hablamos de gerencia pública? ¿Conversamos con el alcalde y el gobernador electos e invitamos a instituciones y gente con experiencia para ver cómo nos organizamos de cara a los próximos cuatro años?

Sin gobiernos efectivos es imposible construir confianza. Afortunadamente, los gobiernos subnacionales tienden a ser, generalmente, mucho más prácticos porque responden directamente a asuntos concretos de la vida diaria de los ciudadanos. Los gobernantes entrantes deben recordar que sus resultados hablarán por ellos. “Yo no hablo, yo hago”, decía Jaime Nebot cuando fue alcalde de Guayaquil, en Ecuador.

El primer paso es partir de lo que existe, evitar el adanismo. Incluso en circunstancias como las de Medellín, habrá que ver qué hay, qué funciona, qué no funciona y partir de la realidad, sin platonismos. Construir sobre lo construido implica, además, trascender lo estatal. La sociedad tiene enormes capacidades en empresas, organizaciones sociales, universidades, cámaras de comercio, cajas de compensación y otras instituciones. Es con ellas y desde ellas como se constituye un buen gobierno.

Necesitamos, por supuesto, gobernantes que piensen y actúen estratégicamente, que observen lo emergente y articulen una visión positiva del futuro. Los mal llamados planes de desarrollo, que no son ni lo uno ni lo otro, deberían comenzar con una estrategia clara. Para esto, bien puede servir de base el trabajo de Estrategia Emergente Antioquia EEA del cual hemos hablado tanto en estos días.

Pero una visión no se logra sin una organización adecuada. La tarea de un líder es desarrollar capacidades como, por ejemplo, capital humano, infraestructura, redes de organizaciones, modelos de trabajo y narrativas. Todo esto debe ser articulado y dirigido efectivamente para salir de la anodina y casi irrelevante ejecución de presupuestos que, sin estrategia, proyectos detonantes, alianzas y organización claros, se quedan en meros discursos.

La buena gerencia incluye el control; hablemos del control social. En un país en el que las “ías” tienen tantas dificultades para operar adecuadamente, la sociedad civil organizada en veedurías, medios de comunicación independientes y plataformas como los Cómo vamos, juega un papel esencial. Hasta el gobernante más pulcro, al manejar decenas de miles de contratos y miles de empleados, necesita ayuda externa e independiente para evitar la corrupción y el mal uso de los recursos.

Provoquemos la tertulia, finalmente, con esta frase de Fukuyama en el mismo libro: “Los Estados modernos deben lidiar con asuntos tremendamente complejos (...) y para eso necesitan acceso a profesionales con buen nivel educativo y con un fuerte sentido de propósito público, si quieren hacer bien su trabajo”. Un buen gerente es, ante todo, un gerente de talento humano. Su labor comienza, como explica Jim Collins, por nombrar a la gente adecuada en los lugares correctos: para gerenciar bien es necesario trabajar con los mejores.

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