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Gran parte del protagonismo tecnológico recayó en Unitree Robotics, una de las firmas más activas en el desarrollo de robots humanoides.
Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es
Habrán visto ustedes la imagen de robots humanoides chinos lanzando patadas de kárate asesinas, sincronizados todos como relojes suizos. Si no, los animo a buscar las imágenes por la red porque se le ponen a uno los pelos como escarpias. Ese fue uno de los momentos cumbre de la última Gala del Festival de Primavera con motivo de la celebración del Año Nuevo lunar. Millones de espectadores vieron cómo máquinas realizaban saltos acrobáticos, volteretas consecutivas y coreografías grupales con una precisión que parecía exclusiva de malabaristas o cinturones negros. Les aseguro que, dada la fiabilidad de los robots, podrían haberle arrancado la cabeza a cualquiera si hubieran sido programados para ello.
Gran parte del protagonismo tecnológico recayó en Unitree Robotics, una de las firmas más activas en el desarrollo de robots humanoides. Sus modelos G1 sorprendieron por ejecutar rutinas complejas de kung fu, correr a gran velocidad y mantener el equilibrio en maniobras exigentes. La empresa, fundada en 2016, prevé vender entre 10.000 y 20.000 robots humanoides en 2026, multiplicando las aproximadamente 5.500 unidades distribuidas el año anterior.
El G1, con un precio de US$13.500, se ha posicionado como un humanoide comercial asequible. Con cerca de 1,30 metros de altura y 35 kilos de peso, camina, corre y realiza movimientos de manipulación básica. Su autonomía ronda las dos horas y puede recibir actualizaciones remotas de software. Uno de sus hitos fue una travesía autónoma en una región gélida, donde soportó temperaturas extremas de más de 40 grados bajo cero y caminó más de 130.000 pasos sobre nieve y hielo guiado por el sistema satelital.
Mientras China exhibe robots en espectáculos masivos, Japón avanza en su integración cotidiana. Allí, robots de Telexistence operan en tiendas como FamilyMart y Lawson, con planes de expansión hacia 7-Eleven. Estos dispositivos, apoyados en tecnologías de Nvidia y Microsoft, reponen productos y gestionan inventarios. Un pequeño porcentaje requiere intervención humana remota desde Filipinas, donde teleoperadores coordinados por Astro Robotics supervisan y corrigen fallos mediante cascos de realidad virtual.
Los robots son ya una realidad en la vida cotidiana de millones de personas. En Japón, donde en diez años se espera que una de cada tres personas tenga más de 65 años, acompañan a miles de ancianos, pero la presencia de humanoides va mucho más allá.
Japón ha llevado la robótica a gran escala en el ámbito industrial. La empresa West Japan Railway, conocida como JR West, presentó un robot humanoide de 12 metros destinado al mantenimiento ferroviario. Un “Mazinger Z” montado sobre un camión y operado por control remoto, que utiliza cámaras para que el operador vea a través de sus “ojos” y maneje sus potentes brazos. Puede levantar hasta 40 kilogramos y equiparse con pinceles, cuchillas o motosierras. Sus funciones incluyen podar ramas cercanas a las vías y pintar estructuras metálicas que sostienen cables eléctricos.
Según la compañía, el objetivo es afrontar la escasez de mano de obra derivada del envejecimiento y mejorar la seguridad, reduciendo accidentes como caídas o descargas eléctricas. Los beneficios son claros: mayor protección para los trabajadores, eficiencia y asumir tareas peligrosas.
El mercado japonés de robots humanoides está valorado en US$220 millones en 2025 y se prevé que crezca de 290 millones en 2026 hasta 3.990 millones en 2034, con una tasa compuesta anual del 43,7 % entre 2026 y 2034. No crean que esto es cosa de “chinos”. Madrid se dispone a regular el transporte aéreo urbano, un “ecosistema de drones” que permita el transporte entre hospitales, y que sirva de lanzadera para “taxis aéreos”. Esto ya es el presente, veremos cómo conviviremos y más aún, si sobrevivimos.