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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 22 de febrero de 2022

Ideas que no se sabe para dónde van...

Yo sí me pregunto de dónde sale tanta creatividad en los políticos. Creatividad que no va a ninguna parte, deja un sinsabor gigantesco en la ciudadanía y, claro, muy mal parados a quienes la ostentan.

Elefantes blancos, cosas inservibles, absurdos públicos, llámese como quiera. Esas son la consecuencias de adefesios creativos, que terminan en un desgaste administrativo bárbaro, detrimento patrimonial y malversación de recursos, sin dejar de lado que son miel para los corruptos.

Lo triste es que tanta creatividad la venden como la panacea, porque son (tono irónico) ideas de avanzada, rebozadas en la visión innovadora del estadista de turno, que las hace ver como indispensables para el progreso.

Hablemos de algunas de esas ideas, como aquella del alcalde de Medellín Daniel Quintero de revolucionar la seguridad con policías del futuro. “Les presento a Robocop, nuestro primer policía robot, con cámaras móviles, reconocimiento facial, identificación de placas, predicción del delito, sensores térmicos y audio interactivo (...) Si ya sabe y ya le dijimos cuál es la cara del ladrón, va a estar todo el tiempo buscándola. Cuando el ladrón le pase cerquita, se hace la alerta para que se haga la captura un poquito más adelante”. ¡Uauh! Como si viviéramos en Futurama y ojo que la cosa no es un solo robocop, son 40 o 50 equipos de este tipo los que quiere, porque Medellín es la ciudad de la innovación.

Ser tan visionario suscitó la atención de la Personería de Medellín, que abrió un proceso de vigilancia preventiva, una especie de auditoría a la Alcaldía por la compra del robocop criollo y el propósito que se busca en términos de efectividad. ¿Dudas? Cómo no, si, por ejemplo, no se entregó el dato de la inversión.

Hasta el sol de hoy no sabemos del tema.

Ideas que uno no sabe para dónde van...

Ideas, como aquella otra de saltarse el pico y placa con billete. Cobro por congestión, lindo el nombre que le pusieron.

“Que se use el pago para asuntos urgentes”, dijo Jonathan Hernández, subsecretario de Movilidad. Lo malo es que resultó que todo es urgente, porque 49.270 personas pagaron cerca de $1.500 millones en la primera semana de cobro. Gente pagando para meterse a los trancones y el medioambiente para el carajo.

Tan caótico fue lo creado que Envigado e Itagüí prohibieron que los vehículos con salvoconducto entraran a sus territorios. La medida se cayó por su propio peso y dejará de estar vigente el próximo martes. Pero las ganas de defender lo indefendible es lo que incomoda en extremo. En la Alcaldía argumentaron que la suspensión fue para analizar la efectividad de la medida, pero de ahí a que reconozca lo poco oportuna hay leguas. La pregunta de fondo es ¿qué pretendían?

Ideas que no se sabe para dónde van y dejan muchas dudas sobre sus intenciones. Juzguen ustedes

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