La lucha entre liberales y conservadores a mediados del siglo pasado tuvo en el campo su sangriento laboratorio. En esa pugna de fanatismo político brillaron los más escandalosos métodos del crimen. Las tierras rurales fueron arrasadas y como consecuencia de la violencia se inició el éxodo de campos a las grandes y medianas ciudades, quedando las tierras agrarias en poder del más fuerte.
Así fueron apareciendo los movimientos subversivos de todos los pelambres. Primero la guerrilla, luego los paramilitares. Aprovecharon la pugna partidista, la facilidad del negocio cubierto de corrupción e impunidad, y el abandono del Estado, para irse apoderando de la tierra. Se intentaron hacer reformas agrarias bien intencionadas pero fallidas, dada la timidez...