Ojalá que la firma de la paz con la insurgencia lleve la seguridad al sector rural colombiano. Que todo lo que se pactó en La Habana no solo se cumpla sino que se cuente con los recursos suficientes para financiar tantos compromisos y promesas. Y que a partir de ayer no solo hayan llegado todos los desmovilizados de las Farc a las zonas veredales transitorias de normalización, sino que los menores de edad en manos de la subversión comiencen ya a gozar de la libertad.
Mas toda esta atención que ha despertado el proceso cocinado en La Habana, contrasta con lo que se está viendo y palpando en las grandes ciudades colombianas. Si en los campos puede llegar la paz, en las ciudades se acentúa la inseguridad. Es agobiante. Las autoridades civiles se...