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Abelardo es un verdadero outsider. No depende del establecimiento ni de la política tradicional.
Por Jorge Jaller Jaramillo - opinion@elcolombiano.com.co
Les hablo no solo desde la profunda convicción de lo que Abelardo representa, también desde la intimidad de la campaña. Abelardo es un hombre que cree en las libertades; permite ser autónomo en tus decisiones, confía en ti y te mira a los ojos cuando te saluda, sus abrazos son genuinos.
Siempre agradece la verdad, por difícil que sea. Es amigo de sus amigos y leal. Su disciplina y perseverancia hacen parte natural de su conducta. Les da importancia a los problemas de la gente y siempre busca una solución. Es metódico y práctico. Es un verdadero outsider. No depende del establecimiento ni de la política tradicional. Esta campaña no es financiada por ninguna persona natural y, para que no haya intereses de por medio, él dio la directriz de que todo fuera financiado por un banco, apalancando y poniendo como garantía su patrimonio.
Quisiera ver al primer candidato poniendo su patrimonio en juego para salvar a Colombia. A diferencia de otras campañas, tradicionalmente financiadas por “apostadores de la política”, esta no cuenta con esa dependencia transaccional que en muchos años ha predominado. No le debemos nada al establecimiento. Por eso, Abelardo podrá privilegiar necesidades de los colombianos y no intereses de quienes siempre han cogobernado y gobernado.
La patria milagro significa que las oportunidades trasciendan y permitan que todos tengan acceso a una vivienda digna; a servicios públicos óptimos y de calidad; a educación de calidad y jornada continua; a una educación donde se privilegien las capacidades, los sueños de los niños y jóvenes, para que puedan ser lo que quieren ser y no lo que les toque ser.
Significa empleo digno y cualificado, donde el salario mínimo deje de ser mínimo; habilidades para emprender y crecer dentro de un ecosistema empresarial; seguridad jurídica y libre mercado; menos Estado, menos burocracia y reducción del aparato estatal, con más recursos de inversión; menos trámites y, por lo tanto, menos corrupción.
La patria milagro significa acceso a una justicia para todos y sin impunidad, sin el “usted no sabe quién soy yo”; cárceles de verdad, donde no se delinca y donde las penas se paguen de manera ejemplar; más vías secundarias y terciarias para mejorar la calidad de vida y la productividad rural; más desarrollo urbano, con espacios públicos dignos para el ciudadano.
Significa ser despensa agrícola, donde tengamos la capacidad de no depender de las importaciones y, por el contrario, convertirnos en uno de los mayores exportadores de la región. Significa salud con modelo mixto, acabando con la deuda del sistema, ajustando la UPC, construyendo y mejorando infraestructura y poniendo fin a la corrupción de quienes se lucran con la vida de los colombianos.
La patria milagro significa enfrentar de una vez por todas la corrupción. No es cuestión de justas proporciones; es de voluntad y carácter para visibilizar y encarcelar, detrás de los barrotes y no en guarniciones militares, a quienes durante décadas se han robado el país. Abelardo lo logrará con verdadera seguridad física para todos. No solo tiene el carácter, tampoco depende de los de siempre para llegar a ser presidente; puede enfrentarlos a todos.
El miedo se transformará en oportunidades y esperanza, porque los únicos que tendrán miedo durante la presidencia de Abelardo serán los delincuentes y los corruptos.