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Sobre meterse las manos al bolsillo

Frente a esto y lo que llega de improviso, el ciudadano se mete las manos al bolsillo y, en esta actitud, no sabe si seguir, parar o devolverse. O, también pasa, descubrir que solo se tiene a sí mismo.

hace 1 hora
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  • Sobre meterse las manos al bolsillo
  • Sobre meterse las manos al bolsillo

Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com

Estación Lo que falta, a la que llegan los que calculan lo que ganan y todavía no alcanza, los que piensan que llegarán los días del trueque y no tienen qué cambiar, los que recuentan elementos y miran cuáles sobran, los que rehacen balances y siguen en saldo en rojo, los que cobran creyendo que el otro es un mago y saca billetes de un sombrero, los que solo se detienen y siguen con las manos en el bolsillo al estilo de los flâneurs (los peatones que, caminando, se enteran de que hay de nuevo en la ciudad), los que se encogen de hombros y miden la extensión de sus zapatos, los que piensan en circos diversos y se imaginan animales raros todavía por domar, los que van detrás de otros porque ya agotaron la iniciativa, los que se pegan de frases (sean famosas o cómicas) para salir con algo. Y sí, la fila crece con mucha gente en el aire, cada cual llevando lo suyo y sin saber a ciencia cierta dónde e irá a pasar lo que está pasando, que es más de espectáculo que de objetivos. Y claro, no faltan los mimos, que gestos variados es lo que ve uno en la calle.

Meterse las manos al bolsillo es una manera de esperar. Y este acto mani-bolsillezco (valga la expresión) se ve en enamorados a los que les incumplieron la cita, en los que hacen fila esperando que los atiendan, en los que se esculcan para saber dónde están las llaves, en los que oyen un tango y se sitúan en otra parte, en los que giran la cabeza en las paradas de buses etc., cada uno sobre informado sobre cosas que no son claras (las más mentiras) y frente a ellas no saben qué camino tomar.

¿Qué camino tomar frente a una IA que se equivoca dando datos o ejecutando mal lo que se le pide? ¿Cómo entender el fenómeno del niño mientras llueve y se predicen inundaciones? ¿Qué calidad profesional y moral tienen los que nos gobiernan? ¿Por qué la economía va mal cuando las carreteras están llenan de camiones que cargan y descargan? ¿Qué asunto es verdadero cuando debido a tantas mentiras ya no creemos en nada? Frente a esto y lo que llega de improviso, el ciudadano se mete las manos al bolsillo y, en esta actitud, no sabe si seguir, parar o devolverse. O, también pasa, descubrir que solo se tiene a sí mismo y lo que los dedos tocan, eso es lo que hay.

Acotación: antes, cuando los pantalones eran anchos, meterse las manos al bolsillo era fácil y cómodo: un relax. Ahora, con bolsillos más pequeños y pantalones más ceñidos, las manos entran buscando espacio entre el celular, algunas monedas, la cartera con la tarjeta débito y una que otra factura. Y bueno, ofuscarse es fácil. Pasa

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