Pico y Placa Medellín
viernes
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Por José Guillermo Ángel R. - memoanjel5@gmail.com
Estación Redes, a la que llegan los que ya son adictos y casi enloquecen cuando la Internet no funciona, los que buscan información profética para que se cumpla lo que por dos mil años o más no se ha cumplido, los que se aplican su dosis de odio y miedo mirando especular a otro, los que dan por cierto lo que dice el influencer y repiten lo dicho con la boca seca, los que miran y remiran no sea y lo que ven resuelte siendo Inteligencia Artificial, los que ya están convencidos de que su celular es un centro de espionaje y oyen a otro que les enseña (a las carreras) lo que deben borrar, los que creen que la economía está en ruinas porque las acciones de las empresas informáticas han caído, los que buscan segregar adrenalina sintiéndose habitantes de una distopía, los que solo consideran titulares (amañados) para informarse de todo lo peor que ellos quieren que pase, los que esperan con paciencia que les digan algo de lo prometido y pierden tiempo esperando lo que no llega, los que caen en la última hora y les cuentan lo que pasó hace un mes; en fin, a la estación llegan los que quieren estar mal y salen peor de lo que llegaron.
Es claro que hoy buena parte de la opinión se mueve por redes y que en éstas anidan la propaganda, las noticias falsas, el consumismo innecesario y permanente, la búsqueda de links de aprobación prometiendo morbosidades y un sinfín de recetarios apócrifos para mejorar la salud o saber uno de qué se muere. Y la información que por allí se mueve (salvo los documentales serios y cómo bailar el tango), más que noticiosa es especulativa y descontrolada (no pasa por ningún filtro), además de mal construida, lo que impide una comprensión completa, generando caos y tensión permanente. O sea, se entra en ellas (en las redes), para empeorar.
La palabra infodemia tiene su virus sin vacuna: confundir la falta de análisis serio (son meros datos) con actualidad en veremos, lo emocional sobre lo racional y la mentira repetida en boca de supuestos expertos, que antes que profundidad lo que tienen son prejuicios: antisemitas rabiosos, islamofóbicos delirantes, políticos que prometen devorar al adversario, gente que solo cree en la IA sin tener en cuenta el daño al medio ambiente y los cerebros, analistas que se contradicen y, lo peor, personas que quieren el mal y las redes se lo sirven sin parar. Sadismo o masoquismo, esto es posible.
Acotación: la tendencia a estar mal, tensionados, perdiendo tiempo en lo que aporta nada, pues no lleva a construir sino a destruir (nos), sintiéndonos más pobres y por debajo de la inteligencia de las máquinas, pareciera ser constante. Y el celular (que si nos abandona es una tragedia), nos clava en las redes. Hay que ver las filas atrapadas por la pantalla.