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Imposible predecir terremotos pero sí prever los “Super El Niño”

hace 1 hora
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  • Imposible predecir terremotos pero sí prever los “Super El Niño”
  • Imposible predecir terremotos pero sí prever los “Super El Niño”

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

A un experto en la incertidumbre propia de la naturaleza, el premio Nobel de Física, Niels Bohr, le atribuyen esta sabia frase: “Es muy difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro”. Por eso las llamadas ciencias exactas pueden no serlo tanto, especialmente las que tratan con humanos y con las fuerzas complejas de la naturaleza.

Los terremotos son un terrible recordatorio de que no somos tan poderosos como aspiramos ser, ni tenemos control e información de sucesos que en un instante ponen en peligro todo por lo que hemos trabajado y construido. Si no quedas físicamente a la intemperie por uno de ellos, quedas en el descampado del miedo y la impotencia luego de un terremoto como el de la semana pasada, que altera la tranquilidad para dormir de quienes todavía tenemos casa, y deja sin donde hacerlo y nada más que recuerdos y angustia a quienes la perdieron.

No podemos predecir el lugar e intensidad de los sismos, por eso nos hemos enfocado limitadamente en encontrar formas de reducir los riesgos que conllevan cuando se presentan, y en configurar sistemas reactivos de atención a los damnificados por dichos eventos. Algo de prevención de daños y mucho más de reacción ante los daños. Aunque no estemos en posibilidad de atender todas las desgracias que provoca un terremoto y a la velocidad que quisiéramos, hemos sido testigos en las últimas décadas de: el avance en la normatividad de sismorresistencia, en la capacidad para atender a los damnificados y en la manifestación del histórico sentimiento de solidaridad del país. En medio de la tristeza por los daños y las víctimas, alienta ver las acciones heroicas de muchos colombianos, y extranjeros, que entregan parte de su seguridad y bienes para ayudar a los afectados.

Pero en donde tal vez nos falta como sociedad, es en la prevención de fenómenos de la naturaleza que, a diferencia de los sismos, sí pueden pronosticarse, y que por miopía o irresponsabilidad dejamos de atender pues pareciera que solo nos comportamos inteligente y solidariamente cuando los sucesos desfavorables se presentan. Me refiero al riesgo inminente del fenómeno natural de “El Niño”, que sabemos que existe, pero que esta vez tiene una probabilidad altísima de manifestarse de manera extrema. Si sabemos que su probabilidad de ocurrencia es alta y severa, pues el nivel de los embalses podría estar por debajo del 20% de su capacidad para finales de este año y principios del próximo, ¿por qué somos tan indolentes y no actuamos para reducir la amenaza? ¿Vamos a preferir reaccionar a los daños cuando tal vez el margen de maniobra sea muy bajo?

La solidaridad podría ser más efectiva cuando nos esforzamos “previamente” en reducir riesgos colectivos, que intentar ayudar a las víctimas de las desgracias cuando suceden. ¿Será pereza, indolencia, sobradez, estupidez o una mezcla de todas las anteriores? Si ante algunos eventos adversos de la naturaleza tenemos menos incertidumbre que los terremotos, ¿por qué resulta difícil que asumamos nuestra responsabilidad para reducir al máximo posible los graves efectos de una escasez de energía y agua?

¿No sería más propio de los “homo sapiens” ahorrar agua y energía hoy, que lidiar con un racionamiento de ellas mañana?

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