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¿Afán para morir más pronto?

hace 10 horas
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  • ¿Afán para morir más pronto?
  • ¿Afán para morir más pronto?

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

A pesar de múltiples tareas de José María Pemán como abogado, político, dramaturgo, poeta y más cosas en la agitada España de principios del siglo XX, nunca despreció la importancia de la calma y el reposo. Dirán algunos envidiosos que es fácil disfrutar de la vida lenta y degustar la existencia si uno hereda una finca en Jerez de la Frontera y se casa con una hija del Marqués Pedro Domecq y Núñez, pero ¿quién los manda a casarse mal casados?

José María escribió en su poema “El elogio de la vida sencilla”: “Vida inquieta, frenesí / de la ambición desmedida... / ¡Qué mal comprende la vida / el que la comprende así!” ... “Vida serena y sencilla, / yo quiero abrazarme a ti, / que eres la sola semilla / que nos da flores aquí.

No soy adicto del afán ni del desgano estacionario, sé de la necesidad de la acción, aunque no creo que su exceso sea señal de la gente realmente importante. El activismo incesante, como cualquier exceso, es dañino así la sensación de velocidad otorgue una falsa percepción de vitalidad, y por el contrario sea el camino corto a la muerte temprana. Una vida larga no necesariamente es una vida buena, como tampoco es cierta la frase de la novela “Knock on Any Door” que popularizó el actor James Dean: “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver; lema de punkeros como Sid Vicious de los Sex Pistols.

Si el precio de vivir acelerado es aproximarse precozmente a la muerte, la longevidad, sin exceso de dolor y condiciones artificiales, es mejor alternativa de vida. ¿Pero qué puede alargar la vida? La lista será más larga que la vida misma, pero tenemos algunas pistas. Entre nosotros los mamíferos, a excepción de las ratas topo desnudas, la “Ley de Gompertz” plantea que la probabilidad de morir aumenta exponencialmente con la edad. No parece un “insospechado descubrimiento”, pero la tendencia exponencial ayuda a entender parte del fenómeno.

Los humanos, pretenciosa rama de los primates, somos extrañamente más longevos que mamíferos de tamaño similar. ¿Qué podría explicarlo? Al parecer en todos los organismos vivientes, la longevidad aumenta con el tamaño. No estoy desahuciando a los bajitos, porque casi todo puede ser compensado; al parecer a mayor inteligencia también crece la esperanza de vida. Otro factor sería la “ventana reproductiva”. Además de tener una infancia larga, que permite acumular conocimientos y neuronas esenciales, aunque ahora no dejan que los niños sean niños durante mucho tiempo, tenemos vida postreproductiva mayor que otros mamíferos. Puede que no nos divirtamos tanto como cuando jóvenes, pero seguimos vivos durante mucho tiempo después de reproducirnos, así sea para pagar las hipotecas.

Pero quiero destacar otro factor. La frecuencia cardíaca. Los animales con frecuencias cardíacas altas mueren pronto, mientras que los que tienen corazones lentos, que es distinto a indiferentes, tienen vidas largas. Si esto es cierto, como nuestro tamaño no es algo voluntario, la ventana reproductiva no puede alargarse mucho así usen pastillas azules, lo que queda es apaciguar al corazón. “¡No se acelere!”, “¡cójala suave!”, “¡take it easy!” y “¡deje el afán!”, así a los chilenos esta última frase se los perturbe.

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