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Del “just in time” al “just in case”

hace 7 horas
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  • Del “just in time” al “just in case”
  • Del “just in time” al “just in case”

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

Cuando hacía mi maestría en administración estaban en su apogeo ideas y propuestas relevantes como la “calidad total”, la “teoría de restricciones” que Eliyahu M. Goldratt describía amenamente en su libro “La Meta”, y que tener inventarios era una herejía financiera y por ello el mantra del justo a tiempo, “just in time” era imperativo.

Muchos problemas de nuestras empresas y organizaciones es que son dirigidas por personas que supuestamente saben de gerencia, aunque en ocasiones son solo sujetos que siguen irreflexivamente el “último grito de la moda gerencial”, ojalá con nombre en inglés para que parezca sofisticado, pues la gerencia se volvió una cantera editorial en la que periódicamente surge de manera “emergente” un gurú con complejo de Adán, que asegura que todo lo dicho antes que lo de él, no sirve o es una idiotez.

Estas propuestas no son propiamente buenas o malas, sino inútiles si su aplicación no es el resultado de una reflexión sobre la naturaleza de ellas, de las circunstancias y momentos específicos del lugar, mercado, ámbito logístico, cultura organizacional de la empresa y de pago de los clientes en las que se implementarán, y si se desconoce si la organización está lista para ello y su implantación, generalmente forzada y sin contextualización, realmente mejorará el desempeño y las utilidades. Muchas empresas quiebran por ello, pero eso sí, al “último grito de la moda gerencial”.

Por ejemplo, la “calidad total” no es que fuese mala ni sea una obsoleta reliquia conceptual, sino que los estúpidos que la adoptaron irreflexivamente creyendo que era un “área nueva de la organización” y no una “forma de pensar y comportarse”, fracasaron; pero para defender su ego le echaron la culpa a la propuesta. Así sucedió con la “planeación estratégica”, que no por equivocada sino por mal diseñada y ejecutada, luego fue criticada por los mismos que antes vivieron de vender consultorías de ella, y después para poder seguir facturando, dijeron que era una tontería y que la estrategia ahora es “emergente”. Pero primero se acaba el helecho que el marrano. Los errores que vi con estas propuestas, los veo nuevamente ahora cuando muchos hablan por moda de IA, o de “innovación”, creyendo que esta última es un departamento nuevo y no una forma de “pensar” que necesita gente motivada, acostumbrada y dotada para ello.

Otro caso es el del “justo a tiempo”. Aunque era evidente desde antes, solo con la pandemia el mundo percibió que las cadenas logísticas que construimos, más eficientes y precisas que nunca, no tenían márgenes de error ni libres de disrupciones indeseadas como epidemias, guerras o accidentes, y que adicionalmente se habían vuelto “chinodependientes”. Por no pensar, que es lo menos común, y priorizar las ganancias de corto plazo, siguen creyendo que el mundo es perfecto y por lo tanto el paradigma del “justo a tiempo” sigue siendo válido; que no hay que tener inventarios de nada y que depender de un solo proveedor o distribuidor es “eficiencia”. Pero la realidad no es lo que nosotros pensamos sino lo que ella es, y quien no entienda que tocará pasar del “just in time” al “just in case”, del “justo a tiempo” al “por si acaso”, pagará cara la miopía y la esclerosis cerebral.

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