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Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co
“Es un error común al ir a la guerra empezar por el extremo equivocado, actuar primero, y esperar a que ocurra el desastre para discutir el asunto”. Libro I, capítulo III de “Historia de la guerra del Peloponeso” de Tucídides.
En mi columna de abril 6 (“¿Alguien realmente ganará la guerra en el Golfo Pérsico?”) consideré apresurada la declaración del presidente Trump según la cual estaban: “en vías de completar todos los objetivos militares de EE. UU. en breve, muy breve”. Dije en otros análisis que desde la óptica de los intereses estadounidenses el ataque a Irán tenía sentido, aunque sugerí en mi columna de junio 1 (“Las dudas complejas e influyentes que crea la guerra con Irán”), que: “la operación contra Irán fue ejecutada, en algunos de sus componentes, con más soberbia que inteligencia, y sin el análisis de consecuencias potenciales frecuentemente ausente cuando el ego se impone sobre la neurona”; lo que explica que el éxito ni la terminación de esta guerra se hayan dado todavía; y el fracasado, vago e ingenuo “Memorando de Entendimiento” sea otro ejemplo de que no solo las dictaduras norcoreana, rusa y china saben manipular a los gobiernos estadounidenses desde hace décadas.
Por las consecuencias económicas y electorales de la prolongación de esta guerra, y porque gobernar en democracia es distinto a hacerlo en una dictadura que asesina a decenas de miles de sus ciudadanos para conservar el poder, lamentablemente el gobierno estadounidense terminaría aceptando un desenlace muy imperfecto y hasta contraproducente, así se anuncie como una victoria.
En dichas columnas dejé a manera de “preguntas” algunas consecuencias de la evolución de esta confrontación. No pueden darse todavía respuestas definitivas, pero a hoy (“Yo no sé mañana”, como dice la canción) estas serían unas provisionales: -) “¿La mayor potencia militar del mundo no fue capaz de evitar que alguien cerrara el Estrecho de Ormuz, si quien debió hacerlo eran los EE. UU.?” NO. -) “Para los países árabes del Golfo, después de los daños a su infraestructura petrolera y de gas que le costará años recuperar, ¿EE. UU. es una garantía íntegra de seguridad?” NO. -) “¿Cambiar un ayatolá anciano por uno joven y más subordinado al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que quedó debilitada pero no muerta, así como su programa nuclear, es una victoria real? NO. -) “¿No resultó esta guerra siendo una demostración que EE. UU., no está listo para las guerras del siglo XXI, en las que un dron de unos miles de dólares termina siendo tan dañino como un misil de varios millones?” SÍ. -) “¿No terminó Rusia beneficiando su caja con un barril de petróleo por encima de 100 dólares y los estadounidenses pagando un galón de gasolina como cuando inició la segunda invasión rusa a Ucrania en 2022?” SÍ. -) “¿No fue un fracaso que la población iraní no hubiera podido internamente destronar a la dictadura chiita en medio de semejante ataque externo?” SÍ. -) “¿Se comprobó finalmente que EE. UU. ya no puede y/o quiere, seguir siendo el garante del tráfico marítimo internacional?” SÍ. ¿El tránsito por el Estrecho de Ormuz, antes internacional y gratuito, quedará en las manos y bolsillos del gobierno iraní? Así parece. Tengo más “preguntas”, pero no espacio.