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Por Juan Manuel Cifuentes Hernández - opinion@elcolombiano.com.co

Colombia: un país con golpes de pecho

14 de abril de 2026
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  • Colombia: un país con golpes de pecho
  • Colombia: un país con golpes de pecho

Por Juan Manuel Cifuentes Hernández - opinion@elcolombiano.com.co

Colombia es un país con golpes de pecho. Un país que ha estado atrapado en un conflicto armado interno durante más de 60 años, dejando décadas de muertos, desaparecidos y una bandera llena de sangre. Un país que carga con sinnúmero de víctimas que no pueden ser olvidadas por completo, ni por el Estado ni por la sociedad.

Lo más doloroso es que, como sociedad, debemos convivir con esas cicatrices todos los días. ¿Por qué cargamos con heridas tan profundas durante décadas? En parte, porque olvidar resulta más fácil que recordar. Nos acostumbramos a decir: “eso ya pasó”, cuando en realidad el dolor sigue presente y la historia aún pesa y duele

Si nosotros, como colombianos, no hacemos una reflexión real, es hora de hacerlo. Pensemos en las millones de víctimas del conflicto armado, en quienes han sufrido la violencia en carne propia, en quienes lo han perdido todo. Esa es nuestra historia. Ese es nuestro himno no cantado.

Aún no ha cesado esa horrible noche. Yo, como joven colombiano que no vivió de cerca la guerra, puedo decir que soy testigo de sus consecuencias. Mi familia fue víctima tanto de la guerrilla como del paramilitarismo. Por eso, no puedo ser indiferente ante esta realidad. Tengo un sentido de pertenencia y de conciencia sobre el país en el que nací.

También reconozco que he sido un privilegiado en este país, porque no me ha tocado vivir la violencia de forma directa. Pero hay miles de jóvenes en Colombia a quienes sí les ha tocado. Jóvenes que, en lugar de tener oportunidades, terminan atrapados en la lógica de la guerra, muchas veces sin salida.

Esta historia no puede seguir siendo la misma, la debemos cambiar.

El 9 de abril conmemoramos el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado. No puede ser solo una fecha simbólica; debe ser un llamado a la reflexión y a la acción.

Como joven consciente de la situación que ha enfrentado el país, he tenido el privilegio de escuchar y dialogar con víctimas y victimarios. He hablado con personas que han vivido la guerra desde distintos lados, intentando comprender ese ciclo de violencia que tanto nos ha costado cerrar

He conversado en múltiples ocasiones con personas como Ingrid Betancourt, Clara Rojas y el General Mendieta, Fernando Araújo, víctimas de las FARC; pero también he conversado con exmiembros de la guerrilla del M-19. Eso duele, pero también enseña.

Porque, al final, lo que necesita este país no es seguir maquillando su historia. Necesita espacios de conversación incómodos, honestos, inevitables. Espacios para entender por qué nos hemos matado entre nosotros durante tanto tiempo... o resignarnos a repetirlo.

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Por Juan Manuel Cifuentes Hernández - opinion@elcolombiano.com.co

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