Culminado el proceso de selección de los magistrados de la Justicia Especial para la Paz que sesionará los próximos quince años, con la satisfacción de algunos y las tirrias de otros, el avance del proyecto de acto legislativo en el Congreso que le da vida a la misma no ha tenido la celeridad de las propuestas legislativas anteriores, como fruto de la desbandada producida en las toldas del Ejecutivo en la célula legislativa.
No obstante, en ese contexto es necesario hacer algunas precisiones sobre lo dispuesto por el Nuevo Acuerdo Final de 2016 en esa materia. En ese pacto –tornado en norma constitucional contra la voluntad popular– se clasifican de tres maneras los futuros clientes de esos jueces: los delincuentes políticos o rebeldes (los así...