El presidente Barack Obama prendió la chispa de una guerra política que durará dos años y de la cual aún ignoramos sus consecuencias. Sabemos que será recia, que llevará a acusaciones de alto calibre de doble vía entre republicanos y demócratas, que significará el bloqueo de decenas de propuestas ejecutivas; pero es aún prematuro considerar el alcance que tendrá esta disputa para la primera potencia del mundo.
Pero, aunque parezca contradictorio, Obama ha hecho bien. Luego de que su partido, el Demócrata, saliera derrotado estrepitosamente en las legislativas hace un mes y perdiera la mayoría en Cámara y Senado, el mandatario se lanzó con una propuesta de reforma migratoria, por decreto, que alivia al menos a cinco millones de indocumentados,...