Por KENNETH OSGOODredaccion@elcolombiano.com.co
La astuta campaña de Rusia para hackear las elecciones de 2016 puede parecer sin precedentes, pero en cierto modo no lo es. Claro está que los agentes secretos y los grupos principales han hackeado sistemas de correo electrónico, revelado documentos en WikiLeaks, le han pagado a un ejército de trolls de Internet y gastado miles de dólares comprando anuncios políticos en redes sociales. Todo parece nuevo porque las tecnologías son nuevas. Pero no es la primera vez que un gobierno intenta meterse con nuestras cabezas manipulando nuestros medios.
De hecho, por más de dos décadas durante la Guerra Fría, el público fue bombardeado por una enorme campaña publicitaria para moldear las posturas americanas...