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La “Ceniciencia”

Si llegasen alienígenas a la Tierra, dice Kaku, nos verían como ardillas en el bosque, simpáticos nada más. No tendríamos nada interesante para ellos y se irían.

22 de octubre de 2023
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  • La “Ceniciencia”

Por Melquisedec Torres - @Melquisedec70

Con una sencillez franciscana, propia de los verdaderos grandes seres humanos; sus zapatos aún con el polvo del Desierto de La Tatacoa, el pantalón azul oscuro y la camisa arrugados. Nos saludó y atendió sin ninguna exigencia, hablamos durante 40 minutos, con traductor al lado, de asuntos que aún consideramos ciencia ficción pero que él cree posibles, entre terrenales, galácticos y místicos.

Pronto publicaré esa, la única entrevista en profundidad que concedió en Colombia el profesor Michio Kaku, una de las mentes contemporáneas más brillantes de este microscópico pedazo de universo llamado Tierra.

Narro el episodio a propósito del necesario debate sobre cuánto nos importa la ciencia. La visita del doctor Kaku, entre cuyos altísimos méritos está intentar desarrollar la teoría que fue el sueño de Albert Einstein, la Teoría del Todo, ecuación única que explique todos los fenómenos físicos conocidos y responda las preguntas fundamentales del universo. Amén de haberse doctorado en Física a la edad de 25 años... Esa presencia desapercibida de un genio da una idea general de qué lugar ocupa la ciencia en esta sociedad. Muy pobre o inexistente. Verbigracia fue a gatas, rastrillando y suplicando, que el Instituto de Astrobiología, que lo trajo, pudo encontrar apoyo privado y público para su conferencia en Corferias y dos eventos en el Huila en medio del eclipse anular de sol.

Nada refleja mejor, o peor, el nivel de desarrollo y progreso de una nación que ese interés, e inversión en las ciencias puras y duras, la natural y la física, esto es investigación, desarrollo e innovación (I+D o I+D+I). En ese indicador Colombia, al igual que buena parte de esta Latinoamérica, está tan lejos del mundo desarrollado como nuestro planeta de las estrellas más cercanas, Próxima Centauri, Alfa Centauri A y Alfa Centauri B, a unos a 4.3 años luz.

Y mientras el doctor Kaku empolvaba sus zapatos en La Tatacoa, el Congreso y el Gobierno lanzaban un cohete antimateria hacia el presupuesto de ciencia. Le dejaron para el 2024 la mísera cifra de 400 mil millones de pesos, que es 4 veces o menos de lo que gastamos en funcionamiento de entidades tan inútiles como la Procuraduría o la Contraloría. Ese monto, equivalente a menos de USD $100 millones, da la dimensión exacta de nuestra paupérrima condición subdesarrollada: baste decir que la universidad privada de mayor trabajo científico en Estados Unidos, la Johns Hopkins, invierte anualmente más de USD $2.500 millones (unos $10 billones) anuales en investigación de ciencia y tecnología. Esto es, un solo centro privado de educación supera 25 veces lo aprobado para el Ministerio de Ciencia de un país, Colombia.

Entre muchas de las poderosas respuestas que me dio el doctor Kaku está el símil entre humanos y ardillas: si llegasen alienígenas a la Tierra, dice Kaku, nos verían como ardillas en el bosque, simpáticos nada más. No tendríamos nada interesante para ellos pues el solo hecho de llegar aquí, sería señal de una tecnología años luz delante de la nuestra. Y se irían.

Si llegasen alguna vez, ojalá no aterricen en Colombia. La vergüenza por nuestro atraso sería mayor.

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