Hicieron de sus títulos una zarzuela y de su abolengo una fiesta, vivieron a sus anchas y su pensamiento liberal asombró a muchos.
“La Duquesa de Alba no tiene un solo cabello que no inspire deseo. Nada hay más hermoso en el mundo. Ni hecha de encargo podría haber resultado mejor. Cuando ella pasa por la calle, todo el mundo se asoma a las ventanas y hasta los niños dejan de jugar para mirarla”, eso dijo en el Siglo XVIII el Marqués de Langle, viajero francés, algo similar decían de Cayetana sus coterráneos, la belleza no es nada.
La que murió esta semana vivió a su antojo, pero su muerte me recordó a la otra, la que cuelga pintada en su palacio de Madrid, la que enviudó joven y murió a los 40, la que se disfrazaba como su sombra de maja, la...