En Europa resuena el eco del fracaso. Las voces críticas, las llantas quemadas, las marchas de carteles invitando a la rebelión; auguran un futuro negro para el viejo continente, aupado por un embrollo económico que parece estallar todas las pesadillas. En primer plano de la tragedia se asoma Grecia, quebrada y humillada, mientras a su lado Alemania, rígida y soberbia, es acusada de impulsar una idea de austeridad que ahoga a los ciudadanos y beneficia a los derrochadores.
La historia parece simple pero sus matices son profundos. Los helenos han quebrado una y otra vez y a pesar de los rescates entregados por Europa, no se ve la luz. O quizá por los rescates mismos es que el hoyo cavado se ha convertido en algo demasiado profundo para salir de...