Amable lector. Algunas personas no creen en los milagros, ni tampoco en los santos. El domingo anterior ocurrió algo que, en términos de la razón, no ha sido ni será fácil de explicar. Lo cierto es que sucedió un hecho sobrenatural que, poco a poco, la gente comprenderá fue para bien de todos.
Gracias a los que votaron por el No, Colombia se salvó de iniciar un proceso irreversible del deterioro en todos los órdenes: legal, social y económico.
Quienes tuvieron la paciencia de leer el extenso documento de La Habana, sin mayor dificultad, deben concluir que el Estado no tendrá los recursos para satisfacer las exigencias pactadas y, de otra parte, que dicho documento sería la biblia para entronizar la anarquía, que es el medio más eficaz para llegar...