Por JAVIER SAMPEDRO
¿Para qué sirve la música? Para nada, respondería mucha gente, haciendo así patente su desprecio a la mera idea de la utilidad del arte. Pero la música es distinta de otras artes por su capacidad para golpear nuestro cerebro emocional sin mediación racional alguna, como una inyección de dopamina en el núcleo accumbens, justo entre la sien y la oreja. Uno tiene que aprender a disfrutar de Giacometti, Frida Kahlo y Thomas Pynchon, pero Bach, Mozart o Deep Purple te pegan una patada en toda la cabeza que ni has podido prever ni sueñas con entender, ni falta que te hace. La música no solo es un arte, sino también un enigma de la neurociencia. Hay algo especial acerca de ella.
Entonces, ¿para qué sirve la música? Graham Drope, un...