En Colombia la salud agoniza. Enfermarse de gravedad en el país es casi una sentencia de muerte, y no exagero. Si no me creen pregunten a los pacientes con cáncer, o a los enfermos del corazón, los riñones, los pulmones, o algún órgano vital.
Cualquier persona que tenga o haya tenido una enfermedad grave, o no tan grave, sabe del calvario para obtener una cita con un especialista. La respuesta usual es: “no hay agenda”. Así, el paciente debe esperar “agenda” semanas, hasta meses.
Igual sucede con las órdenes para los exámenes de laboratorio y de radiología. Y cuando por fin se ha obtenido el diagnóstico, viene la lucha interminable para lograr “agenda” para las intervenciones quirúrgicas necesarias, y como si esto fuera poco otra batalla campal...