Jesús no desaprovechó las ocasiones que se le presentaban para invitar a una orientación recta de la vida.
Por eso, ante la petición que le hace alguien para que le ordene a su hermano repartir su herencia con él, lo invita a descubrir lo que es la verdadera riqueza. Tal es el sentido de la parábola del granjero insensato (Lucas 12,13-21). Se trata de una reflexión contra la codicia, que tiene como resultado la avaricia, uno de los llamados “siete pecados capitales”. En los cálculos que hace el granjero solo entra él, nadie más. Por ninguna parte aparece la idea de compartir o de hacer algo por los demás. Es un perfecto egoísta. San Ignacio de Loyola (31 de julio), de familia acomodada y que lo dejó todo para seguir el llamamiento de Jesús,...